lunes, 27 de agosto de 2007

María Adelaida


Tengo una nueva sobrina que ya desde que estaba en la panza la amé y más aún cuando la conocí. Es un angelito adorado, una veradera bendición de la Vida y del Universo. Es tan perfecta ella, entera, la naturaleza en su máxima expresión. Todo controlado por lo impalpable, lo omnipresente. Entregada al amor de sus padres con una confianza absoluta y plena, indefensa ante la vida y muy protegida a la vez. Muchas bendiciones a mi hermano adorado y a mi cuñada-hermana.